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Dirección y coordinación:  Rafael Moreno Rojas Catedrático de Nutrición y Bromatología

Texto: Beatriz Ariza (alumna de Alimentación y Cultura de la Titulación de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba)

  Monturque

Ubicación

La Villa de Monturque se localiza en la parte más meridional de la campiña cordobesa, concretamente en la denominada comarca agraria administrativa de la Campiña Alta, integrada en el valle del Genil aunque sus límites orientales se aproximan más a la zona de piedemonte de las sierras de Lucena y Cabra, a 61 km. al sur de la capital de la provincia y a una altitud de 395 m. sobre el nivel del mar.

En el año 2005 contaba con 2.007 habitantes. Su extensión superficial es de 33 km² y tiene una densidad de 60,8 hab/km². Sus coordenadas geográficas son 37º 28′ N, 4º 34′ O.

Historia

Las excavaciones arqueológicas realizadas en el recinto interior del castillo han puesto de manifiesto que los orígenes del primer asentamiento humano se remontan a 3.000 años a.C., en la época prehistórica conocida como Calcolítico o Edad del Cobre. Este asentamiento debió de alcanzar cierto grado de desarrollo a juzgar por los materiales y utensilios encontrados, destacando la aparición de gran cantidad de fragmentos de cerámica del tipo “Vaso Campaniforme”.

El hallazgo de algunos hornos de panificación y otros signos evidentes de la existencia de alguna forma de explotación del cultivo del acebuche, así como la aparición de un amplio repertorio de cerámica de elaboración a mano y de superficie bruñida confirman el hábitat ocupacional de plena Edad del Bronce.

Posteriormente, se dio una ocupación ininterrumpida del lugar hasta llegar a la Cultura Ibérica, con la característica existencia en ese período de la formación de un poblado amurallado con una función claramente estratégica. La típica cerámica ibérica hecha a torno y con decoración lineal roja y negra se encuentra dispersa por toda la cima del cerro.

Durante la dominación romana la población debió alcanzar gran importancia, como lo atestigua la  cantidad de restos arqueológicos encontrados en todo el término municipal y las edificaciones de aquella época que se conservan, lo que avala la existencia en Monturque y sus alrededores de un prominente y numeroso asentamiento humano. Desde su ubicación se controlaba el cruce de la Vía Anticaria, con las procedentes de Iponuba (Baena), Ucubi (Espejo) y Ategua (Santa Cruz)

Entre las edificaciones de este período que se conservan destaca sobre todo la Gran Cisterna por su importancia, estado de conservación y magnitud. También encontramos otros edificios públicos como el Criptopórtico y los restos de unas Termas públicas, en el lugar conocido como “Los Paseillos”.

En el período visigótico y musulmán perteneció a la Cora de Cabra hasta la desmembración del califato, subsistiendo fundamentalmente como atalaya militar y defensiva, apareciendo en dicha época con el topónimo de Mont-Turk citado por el geógrafo Al Idrisi en el año 1113.   

Después de su reconquista en el año 1240, formó parte del señorío de Aguilar hasta que en 1377 quedó incorporada al linaje de los Fernández de Córdoba como titulares de dicho señorío. Con la fundación en 1501 del marquesado de Priego, Monturque formó parte del mismo hasta que en 1709 se incorporó a los extensos dominios de la Casa Ducal de Medinaceli, bajo cuya administración continuó hasta la abolición  definitiva de los señoríos en España a mediados del siglo XIX.

MONUMENTOS HISTÓRICOS

Cisternas romanas: Destaca, por su magnitud, la Gran Cisterna que se encuentra bajo el cementerio del pueblo descubierta en 1885. Destinada fundamentalmente a la recaudación y almacenamiento del agua de lluvia, con una capacidad de unos 850.000 litros. Además de esta gran cisterna se conservan en Monturque al menos otras ocho más, de pequeño tamaño y características similares entre sí, pertenecientes también a época romana.

Castillo medieval: Existente en época musulmana, el Castillo de Monturque fue conquistado por Fernando III el Santo en el año 1240 y a partir de entonces hubo períodos en que perteneció a la corona y otros a la nobleza. Formó parte del señorío de Aguilar desde 1377, en que fue entregado por Enrique II a don Gonzalo Fernández de Córdoba, lo que supuso la vinculación a esta familia durante siglos.

Los restos que han llegado a la actualidad permiten adivinar un trazado rectangular constituido por tres muros que en cada uno de sus encuentros presentaría una torre. Concretamente se conserva la del vértice más meridional que tiene planta pentagonal.

Yacimientos arqueológicos de “Los Paseíllos”: Junto al “Mirador de los Paseillos” y cerca de las Cisternas Romanas se descubrieron unos restos de origen romano, correspondientes a la planta baja o sótano de un edificio público de grandes dimensiones que se ha catalogado como un Criptopórtico. La planta de la estructura es resctangular, de 37,5 m. de longitud por 6,25 m. de anchura, dividida en dos naves por una alineación de pilares centrales realizados a base de sillares.

Se recogieron numerosos fragmentos de cerámica de distintas épocas y como pieza de interés una pequeña arula dedicada a Júpiter datada en el siglo I d.C. y que se conserva en el Museo Histórico Local.

Parroquia San Mateo: Iglesia de un simple estilo gótico-mudéjar, cuya construcción parece corresponder a los últimos años del siglo XV o primeros del XVI. En su exterior se aprecia una fachada reedificada, presidida por un campanario dividido en dos cuerpos y con dos arcos en cada uno de ellos. El interior de la iglesia se compone de tres naves paralelas de unos veinticinco metros de longitud, siendo la del centro de doble anchura que cada una de las otras dos. Y por último mencionar la parte más interesante que es la Suntuosa Capilla del Sagrario.

Ermita del Santo Cristo: Sencilla iglesia cuya antigüedad parece remontarse a finales del siglo XVI, si bien su reedificación en 1923 y las posteriores restauraciones de que ha sido objeto le confieren un aspecto mucho más moderno.

De planta rectangular, con unos veintidós metros de largo por diez de ancho, su fachada presenta una sencilla portada con arco de medio punto. En su interior, el templo se compone de una única nave con bóveda rebajada sin ningún tipo de ornamentación ni artesonado.

Museo Histórico Local: El Museo Histórico Local de Monturque se creó como institución cultural que llevase a cabo los objetivos de proteger y conservar el Patrimonio Histórico del término municipal, así como difundirlo mediante la exposición del mismo.

Los fondos con los que cuenta actualmente el Museo proceden de los hallazgos fortuitos que se han producido al efectuarse diferentes tareas de acondicionamiento de espacios urbanos, construcción de viviendas, labores agrícolas, etc.; y de las distintas excavaciones que se han desarrollado a lo largo de los años en esta localidad.

La Sala de Exposición se encuentra dividida en las siguientes secciones: La Arqueología, Paleontología, Paleolítico y Neolítico, Calcolítico, Edad del Bronce, Cultura Ibérica, Cultura Romana, Cultura Islámica (Al-Andalus) y Baja Edad Media.

PUNTOS DE INTERÉS TURÍSTICO.

Mirador de los paseíllos: Este privilegiado mirador regala una hermosa vista de la campiña que se despliega ante los asombrados ojos del visitante. Desde aquí podemos contemplar los pueblos vecinos: Montilla, Lucena, Cabra, etc. La sierra de Montilla contrasta con las verdaderas Sierras Subbéticas, que despliegan al frente su gama de azules. Ante el horizonte de sierras se extiende una inmensa llanura que verdea de oscuros olivares por la izquierda, y luego se va aclarando a medida que las ajedrezadas cuadrículas de viña y tierra clama sustituyen a los olivos.

Paseo de San Mateo (o Paseo de lo Alto): Es un paseo a estilo antiguo, con jardines y árboles que dan un descanso tranquilo en alguno de sus bancos tallados en piedra. Desde aquí podemos contemplar una de las mejores vistas panorámicas del pueblo.

Plaza de la Constitución: Esta plaza es el centro de la actividad administrativa, ya que en ella se encuentra el Ayuntamiento, pero además el centro de las actividades recreativas y fiestas.

Plaza de la Barrera, Plaza de Andalucía y Plaza de Cervantes:Todas ellas son lugares de reunión para jóvenes y tercera edad respectivamente.

Producción y comercialización alimentaria

También cabe destacar la explotación apícola. Recolectando miel tanto de varios pólenes como de uno solo. Desde tiempos remotos lo lugareños han sabido aprovechar este recurso. Otro recurso obtenido de la sierra seria la carne de monte (venado y jabalí), las setas y la caza menor.

Recetas

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El sector agrícola es el que destaca en el municipio, el cual está dedicado al cultivo del olivo y la vid.

El sector industrial es el que está apareciendo poco a poco debido al crecimiento económico de la ciudad de Lucena, que ha generado mucha influencia sobre las localidades vecinas, entre ellas Monturque.

Fiestas locales y relación con los alimentos

En Monturque aún se mantiene la tradición gastronómica de la Semana Santa propia de la comarca, representada por los típicospotajes y platos a base de bacalao. Pero además hay que destacar la dulcería casera de Semana Santa: magdalenas, roscos de galleta, pestiños, roscos de vino y borrachuelos.

En Septiembre, cuando la vendimia, son muy típicas las gachas de mosto, mientras que el día de Todos los Santos y en los Difuntos se suelen hacer gachas de café y gachas de coscurrones; estas últimas con pan frito.

En Navidad, y tras la matanza del cerdo, es tradicional la elaboración casera de la morcilla de sesos, que se prepara con sesos, huevo, pan rallado, ajo, carne de magro picada y perejil, y resulta un rico embutido. También es costumbre hacer chorizo. Otro típico plato antiguo de Monturque, aunque en la actualidad no se suele ver, son las Castañas con Arroz.

La cooperativa de aderezo de aceitunas elabora las apreciadas perlas del Guadalquivir. Las almazaras producen aceite de calidad, ingrediente básico de fritos y ensaladas, estando Monturque incluido dentro de la futura denominación de origen Aceites de Lucena. La cooperativa vitivinícola abastece de excelente vino fino a muchos bares de la localidad. No hay que olvidar que nos encontramos dentro de la denominación de origen Montilla – Moriles.

TRADICIONES PERDIDAS RELACIONADAS CON LOS ALIMENTOS.

Faroles de melón

La tradición de realizar faroles de melón en la noche del día de los difuntos es una manifestación de origen pagano que se extendía por las zonas rurales andaluzas y que consistía en un ritual para ahuyentar a los malos espíritus en la noche en que vagaban por el mundo de los vivos.

Los faroles se colocaban en la víspera del Día de los Difuntos —de Todos los Santos— colgados en los quicios de las ventanas, en las rejas, en el dintel de la puerta y en las hornacinas precedidas por imágenes de vírgenes y santos. De esta forma, se repelía la entrada de los espíritus a los hogares.

Llegados al siglo XIX, esta tradición sucumbió a la religiosidad popular y se perfiló como una costumbre infantil, perdiendo su cometido primitivo. Los faroles se decoraban con soles, estrellas, flores y caras grotescas situando en su interior una vela encendida, que daba luz a través de las formas creadas en la cáscara del melón. Así, con sus faroles encendidos en las manos, los niños monturqueños salían al anochecer a recorrer el pueblo.

Restaurantes 

Entre los establecimientos de hostelería, destaca el Restaurante “Los Faroles”, cuya especialidad son las criadillas, los sesos y, sobre todo el conejo en salsa de almendra; y el Restaurante Chuletero “El Cañuelo”, con especialidad en carnes a la brasa.

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